No pensé que te volvería a ver, más que mal, hacía un par de meses atrás logré alejarme de ti, pero las vueltas del destino quieren que vuelvas a mi.
¿Que qué paso?… aún estoy tratando de entender, de comprender, todo sigue en duda dentro de mi corazón por que aquellas preguntas no fueron respondidas. ¿Sabes como llenar a alguien?… pues yo no sé lo que faltó. Tenía miedo me dijo, quizás fui muy rápido, nunca me di cuenta tampoco, pero creo que siempre hubo la confianza y el entendimiento para conversar las cosas… para decir “hey, tranquilo… vamos con calma”, pero todo se fue dando como se fue dando nomas.
Es triste caer en lo mismo, pase 3 años intentando superar aquel miedo de querer relacionarme con alguien, de confiar en el amor y creí que así fue. Muchas cosas se dijeron, muchas ilusiones se forjaron, fueron cosas que poco a poco me hicieron volver a confiar en alguien, en sus sentimientos, en que lo que me decía era de corazón y sobre todo… que perduraría con el tiempo, por un largo periodo de tiempo.
No me imaginé que en 24 horas todo daría vueltas de una manera descomunal, fue un golpe demasiado fuerte que me descolocó y en la que muchas preguntas inundaron mi mente durante estos días de angustia: ¿que pasó?, ¿en que fallé?, ¿que falto?, etc… si, me hechaba la culpa yo mismo y qué.
Fueron tantas palabras dichas, tantos textos escritos llenas de sentimiento, de seguridad, de agradecimiento por la existencia de cada uno, de ser aquel en quien siempre esperaba contar, ser aquel que siempre quiso encontrar. Cada detalle llenaba más de alegría este corazón que volvía a sonreír y que solo quería dejar salir de lo más profundo de él, aquel sentimiento que permanecía dormido, encerrado bajo 7 llaves. Quise ser aquel hombre que ella quería, el comprensible, el tierno y cariñoso, el detallista, aquel que respeta su metro cuadrado, el confidente… su amigo y su pololo.
Vivía tantos momentos bellos con ella, tantas cosas juntos, en donde siempre había algo que disfrutar, algo que lo hacía distinto y diferente a los demás, momentos que perdurarán muy dentro de mí.
El destino quiso otra cosa, aquel mismo destino que hizo que nos viéramos por primera vez en aquel carrete y en donde apenas cruzamos unas miradas, en donde las únicas palabras dichas aquella noche fueron un “chao, cuidate” al momento de la despedida.
Todo terminó ahora, ya nada vuelve atrás, ya nada era lo mismo en aquella plaza en la que solíamos recostarnos a observar las estrellas, los ovnis, aquella luz por la que tanto me molestaste, los pájaros cazando lombrices… sus manos en mi cara y sus labios en los míos en donde me decía todo aquello que luego dejo de sentir. Atrás quedarán aquellas ilusiones de ver películas abrazos frente al televisor, de aquel masaje en los pies, de probar su mano para la cocina y de ingeniármelas con las mías, de paseos a la playa y de aquella mesa de billar que tanto solía comentarle tiempo atrás.
Es triste este momento, es triste tener que pasar a este proceso en donde muchas cosas desaparecerán, cosas que solía leer en cada momento, ver en cada instante del día.
Tengo miedo, no lo niego, tengo miedo en volver a confiar, no creí que pasaría por esta situación y menos contigo. No la odio, ella sabe cuales son mis sentimientos todavía y aún cuando esta pena es tremenda, hay que darle tiempo al tiempo para sanar estas heridas.
Sabes, me abrazó… me abrazó como nunca lo había hecho. Yo tenía un sentimiento encontrado: quería y no quería; quería que me abrazará por que sería la última vez que disfrutaría de aquel perfume que tanto me gustaba, de sentir su espalda en mis manos de poder acariciarla y sentirla para mi, pero por otra parte no quería que lo hiciera por que terminaría explotando esas lágrimas que contenía con fuerza, y así fue. Fue lindo sentir sus labios otra vez, aunque no de la misma manera que solía ser.
Muchas preguntas me hago para mi mismo, en si será necesario cambiar algo en mi para no tener que pasar por una situación similar, si hay algo que mejorar.
Ahora es libre y a pesar de todo, solo quiero que sea feliz.
Ahora Soledad, cuéntame… ¿como estás tú?.